“Se ha demostrado que el consumo de aceite de oliva no se asocia con aumento de peso, al contrario, puede tener un efecto neutral o incluso una reducción en el peso”, advierten los investigadores del Departamento de Nutrición y Dietética UC, Dr. José Eduardo Galgani y Dr. Rodrigo Fernández.
Fecha: 28 de abril 2026
Un estudio publicado en la revista Cell Reports generó gran atención mediática al sugerir que el consumo de aceite de oliva podría estar relacionado con la obesidad. Sin embargo, investigadores del Departamento de Nutrición y Dietética UC alertan que sus resultados fueron sobre interpretados y no equivalentes en humanos.
Los principales argumentos del texto elaborado por docentes de las Universidades de Yale, Nueva York y Oklahoma, explican que este aceite contiene altas cantidades de ácido oleico, un tipo de grasa que podría estimular la formación de nuevas células adiposas (adipocitos), responsables de almacenar energía en forma de grasa en el cuerpo.
Según plantean, a largo plazo su consumo podría potenciar la acción de la proteína AKT2 y bloquear otros mecanismos que regulan la formación de grasa, traduciéndose en un aumento de peso y en un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Bajo este contexto, los académicos especialistas en nutrición de la UC, José Eduardo Galgani y Rodrigo Fernández, señalaron en un artículo publicado en la Revista Europea de Nutrición Clínica que la medición del estudio se llevó a cabo en ratones, sin considerar variables clave como la ingesta energética o los cambios en el peso corporal.
“La evidencia en animales no puede extrapolarse a humanos, cuando se analizan datos en personas, incluyendo ensayos clínicos o estudios poblacionales de decenas de miles de participantes, el panorama es distinto”, sostienen.
Asimismo, explican que para obtener resultados precisos se deben considerar características como la edad, sexo, estado de salud y hábitos alimentarios de grupos de personas, comparando diferentes dietas o tipos de aceites durante un tiempo prolongado. Además de mantener un aporte calórico equivalente y condiciones basales similares.
“Se ha demostrado que el consumo de aceite de oliva no se asocia con aumento de peso, al contrario, puede tener un efecto neutral o incluso una reducción en el peso”, advierten los autores.
Aceite de oliva, dieta mediterránea y salud
El académico del Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo de la Escuela de Medicina UC, Dr. Attilio Rigotti, se sumó a la discusión científica respaldando los beneficios del aceite de oliva dentro de patrones alimentarios saludables como la dieta mediterránea. Según comenta, esta ha sido considerada por expertos en nutrición de Estados Unidos como la dieta con mejor evidencia a nivel mundial para la promoción de la salud humana y la prevención de enfermedades crónicas.
En ese contexto, el investigador explicó que “los estudios observacionales, de intervención y meta-análisis han establecido que su consumo se vincula a un menor riesgo de enfermedades como la diabetes, el hígado graso y patologías cardiovasculares, junto con una menor incidencia o reversión del síndrome metabólico”.
Además, destaca que esta dieta ha manifestado mejoras en indicadores obstétricos y perinatales en embarazos de riesgo, así como menos osteoporosis y sarcopenia, menor riesgo de cáncer y demencia, resultando una mayor longevidad y mejor calidad de vida.
El Dr. Rigotti también precisó que una parte importante de estos efectos de la dieta mediterránea se atribuye al alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados y compuestos antioxidantes del aceite de oliva. Estos componentes contribuyen a mejorar el perfil lipídico, ejercer una acción antiinflamatoria, favorecer la función endotelial y el metabolismo de la glucosa. Finalmente, destacó el efecto antitrombótico del aceite de oliva, es decir, su capacidad de prevenir la formación de coágulos en la sangre, entre otros beneficios.
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