Académicas de la carrera de Nutrición y Dietética UC distinguen como carnes extra magras a ciertos cortes de cerdo y vacuno

Loreto Rojas, Paulina Pettinelli y Carolina Fredes, académicas de la carrera de Nutrición y Dietética de la Pontificia Universidad Católica, analizan nuevos estudios que añaden a las ya tradicionales carnes blancas de pollo, pavo y pescado, calificadas como bajas en grasas;  ciertos cortes de vacuno y cerdo. La carne extra magra es toda aquella con un máximo de 5 gramos de grasa total, 2 gramos de grasa saturada y 95 milígramos de colesterol por porción.

Fecha: 21 de abril 2021

Tres académicas de la carrera de Nutrición y Dietética de la Pontificia Universidad Católica participaron de estudios para analizar la calidad nutricional de las carnes. Las investigaciones concluyeron que a las ya tradicionales carnes blancas extra magras de pollo, pavo y pescado, se suman carnes rojas de vacuno y cerdo.

La carne tiene un rol histórico en la evolución humana y es un componente importante de una dieta sana y equilibrada debido a su aporte nutricional. El contenido y la composición de grasa intramuscular, las proteínas de alta calidad, las vitaminas (como B12) y minerales (como zinc y hierro), son determinantes importantes de la calidad nutritiva de la carne. 

Todo consumidor puede acceder a bases de datos de la composición de los alimentos para conocer la calidad nutricional de las carnes (por ejemplo: FoodData Central, USDA 2019). Sin embargo, es importante considerar que estos valores son referenciales y suelen representar a productos de origen norteamericano. De esta manera, el desarrollo de tablas de composición de alimentos producidos en Chile es vital para una mejor comprensión de la calidad nutritiva de la carne disponible para la población chilena. No obstante, siempre deberá estar presente la técnica culinaria y los ingredientes usados en la preparación de una carne, así como los otros alimentos que la acompañen en una comida.

 

Para la académica UC Carolina Fredes: “La evidencia existente de la asociación entre la dieta e incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles ha impulsado el interés en desarrollar sistemas de producción para reducir el contenido de grasa total y grasa saturada en la carne. Asimismo, el desarrollo de productos cárnicos procesados ha involucrado una reducción de ácidos grasos trans, grasa total y saturada, y sodio. De esta forma, a lo largo de las últimas décadas, la calidad nutritiva de las carnes y productos cárnicos ha variado considerablemente”.

 

La composición y la calidad de la carne depende de factores como la forma de producción, la línea genética del animal, la edad de faenamiento, y la alimentación animal. De esta manera, la producción primaria (o producción de animales para carne) y el sistema productivo (que en términos simples es la forma en cómo vive o se cría el animal) adoptado incidirán en la calidad nutritiva de la carne. La académica UC, Loreto Rojas, precisa que: “un mismo tipo de corte de carne proveniente de una misma especie animal (ej. pechuga de pollo, filete de vacuno o lomo de cerdo) podrá presentar un aporte proteico y de grasas diferente, dependiendo del sistema productivo de donde proviene. En este contexto, durante los últimos 40 años debido a los avances en genética animal, nutrición y manejo y cambios en las técnicas de procesamiento, el contenido de grasa de la carne ha disminuido sustancialmente”.

 

Las investigadoras coinciden en que los cortes extra magros de vacuno son: asiento, punta de ganso, lomo liso, posta negra, posta rosada, posta paleta, sobrecostilla y tapapecho. En cuanto a los cortes de cerdo, aquellos calificados como extra magros son: lomo centro, filete, posta rosada, posta negra, asiento y pulpa pierna. Finalmente, los cortes extra magros de pollo y pavo son: trutro sin piel y pechuga de pollo sin piel.

 

En general, la carne es sometida a cocción antes de ser consumida. El calor destruye y solubiliza parcialmente la matriz alimentaria extracelular de la carne -que mantiene unida las fibras musculares- contribuyendo a la terneza de los tejidos. Existen diferentes técnicas culinarias recomendadas para distintos tipos de corte de carne. Asimismo, es recomendable utilizar métodos de cocción húmedos y a fuego lento; que pueden reducir la formación de productos de glicación avanzada (AGEs), que se han asociado a efectos adversos para la salud. Así, la técnica culinaria y los ingredientes usados en la preparación de la carne influirán finalmente en su aporte nutricional.

 

Paulina Pettinelli, Doctora en Nutrición y Alimentos y Académica UC, explica que los distintos tipos de carnes tienen proteínas de buena calidad, tanto por su contenido de aminoácidos esenciales como por su digestibilidad. Añade: “El nutriente de mayor variabilidad y de controversia en las carnes es la grasa total debido principalmente a su aporte en calorías y al perfil epidemiológico de la población. Es así que clásicamente se ha recomendado el consumo de carnes de ave como pollo y pavo, y pescado. Sin embargo, como se explicó previamente, gracias a los cambios en los sistemas productivos chilenos, existe evidencia emergente que señala que las carnes rojas producidas en Chile tendrían menor contenido de grasas”. 

Los estudios analizados por las académicas señalan que existen cortes de carne de vacuno y cerdo extra magros. En este sentido, la regulación chilena establece que la “carne -de cualquier tipo- y sus derivados” es extra magra, cuando contiene como máximo de 5 gramos de grasa total, 2 gramos de grasa saturada y 95 milígramos de colesterol por porción de consumo habitual y por 100 gramos de producto. Pettinelli recomienda que la industria de alimentos se alinee con las estrategias alimentario-nutricionales de cada país, y así contribuir a una alimentación saludable y equilibrada de la población.

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